viernes, 24 de mayo de 2024

Reconstruyendo el significado del blog

   

   Señalar a una persona por algo que no es su culpa es nuestra tendencia más humana. Es penoso y al mismo tiempo trágico que haya que dar explicaciones por aquello que no hacemos y también por aquello que no gusta que hagamos. Que si es mi culpa que se te haya roto la pierna, que si es mi culpa que se te haya caído el vaso de agua encima del ordenador... lo mismo pasa cuando haces algo que no gusta en sociedad. Debes dar explicaciones sí o sí. Por ejemplo, si yo digo que me gusta leer y tengo nueve años, no pasa nada. Pero, ¿y si a los quince en vez de salir de fiesta, me apetece leerme un buen libro? ¿Y si me paso las horas del día leyendo en vez de en redes sociales? ¿Sería tan malo conocer más autores que influencers?

   

   Opino que no tendríamos que dar explicaciones cuando leemos, que no deberíamos ser juzgados, que la gente debería respetar... pero, ¿qué haces ante un mundo que te pide que acredites todo lo que haces pero que no piden responsabilidad a aquellos que hacen mal las cosas? Pues aquí entra, señores y señoras, el porqué de mi temática de blog.


   Era y soy ese bicho raro que leía a hurtadillas, aunque era la literatura la que me salvaba. Cuando sentía que el mundo se derrumbaba a mis pies, creía que la única salida que tenía era encerrarme en mi batcueva literaria para huir de las personas que no me dejaban ser libre, que me invalidaban y que hacían que me sintiera un cero a la izquierda.


   Los libros me hicieron vivir mil vidas, todas aquellas que quería poder desarrollar pero que no era capaz por falta de ánimo. La familiaridad con la que sentía las hojas de papel a través de las yemas de mis dedos hacían que ninguna pantalla me atrajera lo más mínimo, haciendo así que aflorara mi vena tecnolerda. Y es probable que si yo no hubiera acompañado a Hazel al hospital, si yo no hubiera leído como Draco y Harry se enfrentaban en una batalla en clase, si mi corazón no hubiera dudado como el de Victoria entre Jack y Kirtash o si no hubiera notado como los mutos, vampiros y hombres lobo decoraban el salón de mi imaginación, tal vez ni la magia de Gandalf "El blanco" podría haberme sacado de mi letargo constante de miedo e incomprensión.


   Supongo que eso es un libro, hacer que la magia aflore para volver a ser un niño aunque sea solo por un segundo y aprender que más vale estar solo que mal acompañado una y otra vez, para que el camino en vez de cuesta arriba, se trate de una montaña rusa llena de esperanza.

    


No hay comentarios:

Publicar un comentario

El mundo de Idhún

       Una vez más me pongo en contacto con vosotros, queridos lectores, para hacer una entrada solo y en especial, para una gran referente ...