viernes, 31 de mayo de 2024

Corazón de cicatrices

 

    Imagina que te encuentras sentado en el suelo de una habitación con azulejos, con las piernas cruzadas, respirando de forma entrecortada, con los ojos cerrados... siente como el tiempo se te escapa de las manos.

    Notas algo pegajoso sobre la palma de tu mano... no quieres mirar, no quieres plantarle cara a lo que ya cubre tus piernas y esta produciendo pequeños flashes en tus ojos. 

   Al adaptarse la pupila a la luz, ya no te encuentras donde antes. Ya no reposas sobre el suelo sino encima de una cama de hospital, tu último recuerdo era el de tu novio pidiéndote un tiempo y ahora te encuentras en urgencias y no sabes porqué exactamente. 

   En realidad sí que sabías que, la anorexia y la bulimia que habías padecido anteriormente, serían las que provocarían que ahora continuases tu estancia en la nueva recepción de hotel, camino de la obligación a comer, número enfermedad. Con las enfermeras insistiéndote en que comas, sin entender realmente porqué preferirías no hacerlo, que no se trata de lo que ellas piensan, y que, posiblemente nunca entenderán lo que tu mente te dice porque ellas no te ven como tú te ves.

   Esta situación es la que vive Victoria, nuestra protagonista de Corazón de Mariposa, libro escrito por Andrea Tomé, quien basándose en su propia experiencia personal, hizo entender a todo lector en qué consistían estos trastornos alimenticios.

   Al igual que un personaje ficticio puede vivir dicha realidad, cualquier jóven puede vivir en ese estado de incomprensión, de aislamiento, de desesperanza, de desconfianza, de falta de autoestima o incluso de vivir en un sinvivir diario por no vernos a nosotros mismos de la forma correcta.

   Este libro, es una novela romántica de narrativa juvenil, en donde nuestra protagonista conoce a un hombre, el cual es el que llamó a la policía y al hospital cuando ella se desmayó en el baño. Este chico parece compartir con ella más de lo que Victoria querría admitir pues ambos comparten una cosa que marcará un antes y un después en su relación: unas cicatrices en sus muñecas.

   Cuando estaba en segundo de la ESO, leí este libro y me impactó muchísimo, me pareció demasiado real, demasiado cierto lo que se narraba. Yo me comenzaba a sentir sola estando acompañada y, con la ayuda de los libros me sentía menos aislada. Sin embargo, un libro así impacta ya que estamos acostumbrados a que este tipo de temas no sean tratados y, muchas veces, se menosprecian, tratando a estas personas como inadaptadas o taradas.

"Por tanto, eso, la felicidad, es el único destino posible para nosotros. No importan las veces que nos caigamos ni las piedras que encontremos en el camino; siempre, como una trampa ineludible, estará esperándonos un argumento que nos permita apartar todo nuestro dolor y seguir viviendo." (Andrea Tomé, Corazón de mariposa

Pdt. Esta frase se convirtió en mi bandera en los tiempos en los que el acoso escolar aumentó, y supongo que no sería ni seré a la única a quién ayudó y ayudará.

viernes, 24 de mayo de 2024

Reconstruyendo el significado del blog

   

   Señalar a una persona por algo que no es su culpa es nuestra tendencia más humana. Es penoso y al mismo tiempo trágico que haya que dar explicaciones por aquello que no hacemos y también por aquello que no gusta que hagamos. Que si es mi culpa que se te haya roto la pierna, que si es mi culpa que se te haya caído el vaso de agua encima del ordenador... lo mismo pasa cuando haces algo que no gusta en sociedad. Debes dar explicaciones sí o sí. Por ejemplo, si yo digo que me gusta leer y tengo nueve años, no pasa nada. Pero, ¿y si a los quince en vez de salir de fiesta, me apetece leerme un buen libro? ¿Y si me paso las horas del día leyendo en vez de en redes sociales? ¿Sería tan malo conocer más autores que influencers?

   

   Opino que no tendríamos que dar explicaciones cuando leemos, que no deberíamos ser juzgados, que la gente debería respetar... pero, ¿qué haces ante un mundo que te pide que acredites todo lo que haces pero que no piden responsabilidad a aquellos que hacen mal las cosas? Pues aquí entra, señores y señoras, el porqué de mi temática de blog.


   Era y soy ese bicho raro que leía a hurtadillas, aunque era la literatura la que me salvaba. Cuando sentía que el mundo se derrumbaba a mis pies, creía que la única salida que tenía era encerrarme en mi batcueva literaria para huir de las personas que no me dejaban ser libre, que me invalidaban y que hacían que me sintiera un cero a la izquierda.


   Los libros me hicieron vivir mil vidas, todas aquellas que quería poder desarrollar pero que no era capaz por falta de ánimo. La familiaridad con la que sentía las hojas de papel a través de las yemas de mis dedos hacían que ninguna pantalla me atrajera lo más mínimo, haciendo así que aflorara mi vena tecnolerda. Y es probable que si yo no hubiera acompañado a Hazel al hospital, si yo no hubiera leído como Draco y Harry se enfrentaban en una batalla en clase, si mi corazón no hubiera dudado como el de Victoria entre Jack y Kirtash o si no hubiera notado como los mutos, vampiros y hombres lobo decoraban el salón de mi imaginación, tal vez ni la magia de Gandalf "El blanco" podría haberme sacado de mi letargo constante de miedo e incomprensión.


   Supongo que eso es un libro, hacer que la magia aflore para volver a ser un niño aunque sea solo por un segundo y aprender que más vale estar solo que mal acompañado una y otra vez, para que el camino en vez de cuesta arriba, se trate de una montaña rusa llena de esperanza.

    


viernes, 17 de mayo de 2024

Destellos de recuerdos

 Querido y amable lector:

A veces se dice que con un poco de valentía se puede afrontar el día. Supongo que eso sucedió cuando al iniciar mi primer día de universidad, mi mente se colapsó.

Era temprano, la brisa suave de principios de septiembre en Pamplona hacía que no notase el sol que empezaba a vislumbrarse por las montañas del Perdón. Mil miedos e incertidumbres me acechaban la mente sin que fuera capaz siquiera de mediar palabra con ningún interlocutor. Al sonido de The Journey llegaba yo a los verdes prados de la Universidad de Navarra.

Me dirigí a una infinita e interminable cuesta, la del Museo de la Universidad, y no pude hacer otra cosa, que ponerme a observar a los zombies de ciudad que andaban por la calle. Todos iban yendo a sus respectivas facultades como si fuera otra mañana cualquiera. Muchos ya habrían tenido su primer día, otros estarían aprendiendo lo que es ver el curso como una meta inalcanzable y otros tan solo apartaban las telas de araña de sus ojos, ya que la noche anterior les había pasado factura.

Al entrar por la puerta del edificio blanco, mis ojos veían colores, saludos, lágrimas de alegría y gente correteando de aquí para allá. Algo realmente sorprendente para la hora de la mañana en la que nos encontrábamos. No atisbaba a ver ninguna persona conocida como ya era costumbre en el instituto. Todos parecían conocerse, incluso el pequeño chico que apareció tras de mi, el cual no tenía ningún tipo de miedo en avanzar decidido al grupo grande que había en una mesa y entablar conversación como si nada.

Fijé la mirada al frente y la espalda erguida, porque como dicen, tendrás respeto enseguida. Y me encaminé hacia el aula 6 de la Facultad de Comunicación. 

Palidecían aquellos a los que se les habían olvidado cosas debido a su mala cabeza o a aquellos tímidos impacientes por hacer amigos que solo oían en su cabeza un "tierra trágame". Rojez en las mejillas de aquellos a los que se les habían pegado las sábanas y habían llegado al límite a la primera clase de la mañana del primer día del resto de su vida. Incluso podríamos hablar de tonos amarillentos del chaval que estaba tan nervioso que hasta había traído una bolsa para vomitar pero sólo "por si las moscas...".

Supongo que el día podría haber aportado más cosas pero mi mente analizadora no pudo hacer más que ponerse a disociar hasta bien entrada la noche. Podríamos afirmar que mi tendencia a la disociación y mi imaginación, hicieron que el resto del día solo pensara en lo que había visto nada más llegar y no pudiera concentrarme en nada más.

Y hablando de aportar, querido lector, gracias a Julia Quinn por haberme facilitado la idea de la escritura, de éste, mi primer día de Universidad.

Se despide, una servidora. 


El mundo de Idhún

       Una vez más me pongo en contacto con vosotros, queridos lectores, para hacer una entrada solo y en especial, para una gran referente ...